Serglobin plantea una pregunta: ¿Estamos más informados gracias a Internet?

Nuestra respuesta a esta pregunta, sin ningún género de dudas, es que sí. Pero también la queremos matizar. Hay más información, es incluso más democrática, pero hay que saber filtrarla para averiguar si es veraz o no. Los grandes medios tradicionales ofrecen confianza, tendemos a creer lo que nos cuentan, pero no tienen porque estar diciendo la verdad o toda la verdad. Todos estamos de acuerdo en que puede existir la manipulación o la realidad maquillada, pero los periódicos, radios, televisiones y portales digitales, aquellos medios hechos por periodistas, tienen en su base deontológica la misión de contar la verdad, de contrastar la noticia y dar altavoz a todas las partes. Esto es así en el origen y en el ideario, y queremos pensar que sigue siendo así, pero también somos conscientes de que no siempre se cumple por intereses económicos o políticos. En la web 2.0, en apenas unos segundos, tenemos toda la información, o desinformación, que queramos. Pero partimos de una base distinta: todos y cada uno de nosotros podemos contar “noticias”. Pero lo podemos hacer desde perfiles falsos, escondidos en el anonimato, sin ningún control sobre lo que decimos, sin regulación,… “Los contenidos disponibles en esta red muchas veces carecen de rigurosidad, confiabilidad y credibilidad, lo que genera más desinformación que la construcción de una inteligencia colectiva”, así lo asegura Héctor Francisco Gómez en su ensayo ‘Desinformación en Internet y hegemonía en las redes sociales’. Este ingeniero en Sistemas de Información, eso sí, también apunta que “el ciberespacio también ha dado la oportunidad de crear espacios de participación pública, en el cual los ciudadanos cuentan con...

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